Luisa Sigea

Retrato de Luisa Sigea en el Alcázar de Toledo



Hablamos de una sociedad, la del XVI, con el 95 % de analfabetismo femenino, donde la cultura estaba exclusivamente reservada a la nobleza y el clero. Doña Luisa Sigea (1522-1560) fue una adelanta a su tiempo y una de las pocas poetas que no era monja. Estudió Filosofía e Historia, hablaba varios idiomas, trabajó como dama culta en el séquito de Doña María de Portugal.


UN FIN, UNA ESPERANZA, UN COMO

Un fin, una esperanza, un como, ó quando;
tras sí traen mi derecho verdadero;
los meses y los años voy pasando
en vano, y passo yo tras lo que espero;
estoy fuera de mí, y estoy mirando
si excede la natura lo que quiero;
y así las tristes noches velo y quento,
mas no puedo contar lo que más siento.
En vano se me passa qualquier punto,
mas no pierdo yo punto en el sentillo;
con mi sentido hablo y le pregunto
si puede aver razón para sufrillo:
repóndeme: sí puede, aunque difunto;
lo que entiendo de aquel no se dezillo,
pues no falta razón mi buena suerte,
pero falta en el mundo conocerse.
En esto no ay respuesta, ni se alcanza
razón para dexar de fatigarme,
y pues tan mal responde mi esperanza
justo es que yo responda con callarme;
fortuna contra mí enrristró la lanza
y el medio me fuyó para estorvarme
el poder llegar yo al fin que espero,
y así me hace seguir lo que no quiero.
Por sola esta ocasion atrás me quedo,
y estando tan propinquo el descontento,
las tristes noches quento, y nunca puedo,
hallar quento en el mal que en ella quento;
ya de mí propia en esto tengo miedo
por lo que me amenaza el pensamiento;
mas passe así la vida, y passe presto,
pues no puede aver fin mi presupuesto.

Fuentes: http://fabricadelamemoria.com/mujeres-en-la-historia/humanistas/129-las-dos-sigeasEste enlace se abrirá en una ventana nueva