Maria Antonia Salva

Formada en el ambiente culto de la Renaixença mallorquina y bajo la maestría de Costa y Llobera, se dio a conocer como poeta a finales del siglo XIX. Destacó con composiciones de temática rural, punto de contacto con la Escuela Mallorquina, y evolucionó hacia la esencialización de los elementos naturales como expresión de la interioridad. Se relacionó con varios escritores de las Islas y del Principado, entre los que destaca la figura de Josep Carner, con quien mantuvo una buena amistad.


Entre sus colecciones hay que remarcar Poesías (1910), Espigas en flor (1926) El retorno (1934) y Luneta de campo (1952). También cultivó la traducción, con Mireia (1917) de Mistral y Los prometidos (1923-24) de Manzoni, y la prosa, con Viaje a Oriente (1907) y Entre el recuerdo y la añoranza (1955).


Fue una mujer de gran vitalidad, colaboró en múltiples publicaciones y eventos culturales, y hoy en día es considerada la pionera de la poesía catalana moderna escrita por mujeres.