El polen es uno de los desencadenantes más importantes de los procesos alérgicos que padece la población, llegando en determinadas ocasiones a producir crisis asmáticas. El polen que llega a la atmósfera procede de especies arbóreas y herbáceas que utilizan el aire como vehículo de polinización.

Los niveles de polen en la atmósfera dependen de múltiples factores:

  • Características de las masas vegetales del entorno.
  • Factores meteorológicos (lluvia, viento, temperatura, etc.)
  • Composición edáfica del suelo.

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Desde el punto de vista de salud pública, interesa medir la exposición de la población sensible al polen causante de polinosis.

Desde esta perspectiva, en 1993 la Comunidad de Madrid creó una Red de Vigilancia del Polen, (Red Palinocam) integrada por 10 captadores distribuidos por distintos puntos de la Comunidad.


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A lo largo de todo el año se puede detectar la presencia en el aire de pólenes capaces de producir alergias.

En los meses invernales (de noviembre a enero) comienza la polinización de cupresáceas (cipreses y arizónicas) y, hasta el mes de marzo se van incorporando al espectro polínico otras especies alergénicas que florecen en esta época, como son: fresnos, alisos, olmos, chopos, etc.


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La primavera (meses de marzo a junio) es la estación del año en la que se registran las mayores concentraciones de polen en la atmósfera, siendo este periodo en el que se produce la floración de gramíneas, plátanos de paseo, olivo, plantago, encinas, etc..., todas ellas especies alergénicas y causantes de las sintomatologías más graves que padecen las personas sensibles (rinoconjuntivitis y asma).



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ALERGIA AL POLEN: TAMBIÉN LLAMADA POLIONIOSIS


Las plantas, en su época de flor, sueltan granos microscópicos de polen al aire, que se pueden desplazar a kilómetros de distancia por el viento. La polinosis es una enfermedad alérgica caracterizada por síntomas que afectan a los ojos, nariz y pulmones y que se presenta normalmente durante las estaciones de primavera y verano. Los días de viento, secos y soleados hay más polen ambiental. Disminuye su cantidad los días de humedad, o de lluvia, que "lava" el polen del ambiente.



¿Cómo se produce la alergia a los pólenes?


La polinosis está causada por una reacción alérgica frente a los pólenes que, presentes en la atmósfera, penetran en el organismo a través de las mucosas expuestas al aire (ojos, nariz, y boca) y producen procesos respiratorios como la rinitis y el asma.



¿Cuáles son los síntomas de la polinosis?


La reacción alérgica al polen, puede afectar a diferentes órganos; cuando afecta a la nariz, produce una inflamación, caracterizada por estornudos, picor, congestión, secreción y obstrucción nasal. Es frecuente que se afecten otros tejidos, provocando inflamación en los ojos (conjuntivitis), picor de paladar, de garganta y de oídos. Este conjunto de síntomas también se conoce con el nombre de "fiebre del heno". Si la inflamación afecta a los pulmones se produce tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácica y pitidos, el llamado asma polínico las personas afectadas, pueden presentar agudizaciones bruscas y recortadas sólo durante períodos muy específicos del año y permanecer con síntomas leves o sin ellos en otras épocas. El clima puede influir en los síntomas de la polinosis. Los síntomas alérgicos a menudo son mínimos en los días de lluvia por un efecto de barrido atmosférico, así como en días nublados o sin viento, porque el polen no se desplaza en estas condiciones. El tiempo cálido, seco y con viento indica mayor distribución del polen y, en consecuencia, de mayores síntomas alérgicos.



¿Cuál es el tratamiento de la polinosis?


Fundamentalmente se basa en evitar la exposición al alergeno. Los pacientes deben ser informados sobre el comienzo, duración y finalización de aquellos pólenes a los que tienen alergia, para que de esa manera sepan cuando deben de iniciar y finalizar las medidas de evitación y tratamiento medicamentoso.

Los recuentos diarios de pólenes que se dan en los medios de comunicación, también pueden ser de ayuda para este objetivo. Estos recuentos se informan como granos por metro cúbico, y es muy importante conocer su concentración atmosférica cada día, porque así, al saber aproximadamente qué concentración de pólenes desencadena los síntomas, se adoptan las medidas de prevención necesarias.


¿QUÉ MEDIDAS PREVENTIVAS SE PUEDEN ADOPTAR PARA AFRONTAR MEJOR LA POLINOSIS?

  • VENTILE la casa durante media hora a primera hora del día y luego cierre las ventanas, sobre todo por la noche. Si es necesario, use aire acondicionado que limpia, enfría y seca el aire.
  • EVITE salidas al campo, cruzar parques y zonas verdes.
  • UTILIZE gafas de sol en el exterior. Las gafas de sol evitan el choque directo del polen con los ojos.
  • MANTENGA las ventanas del automóvil cerradas al viajar. (Evitando desplazamientos en moto o bicicleta).
  • PROCURE estar en interiores cuando el recuento de pólenes sea alto.
  • TOME vacaciones durante el período de mayor intensidad de la temporada de polen a una zona con menos polen, como la playa o el mar.
  • TOME los medicamentos recetados por su médico, regularmente y a la dosis recomendada.
  • NO tome más medicamento de lo recomendado con el objeto de disminuir sus síntomas.
  • NO corte el césped ni se ponga cerca cuando esté recién cortado; el corte del césped agita el polen.
  • NO cuelgue sábanas ni ropa a secar al aire libre. El polen puede acumularse en ellas.
  • En casos extremos conviene usar mascarilla
  • La miel y la jalea real también pueden contener polen; téngalo en cuenta si nota algún síntoma al tomar estos productos.
  • Además del polen, existen otros factores añadidos que pueden producir empeoramiento de los síntomas, que conviene evitar: humos y vapores, olores fuertes, contaminación atmosférica, cambios bruscos de temperatura, realizar ejercicio físico sin preparación….

Más información en el tfno: 91 586 70 30 y en www.madrid.org/polenEste enlace se abrirá en una ventana nueva