Fecha de publicación: 20/03/2015 0:00

 

Una exposición que mezcla grandes instalaciones, rastros documentales, piezas únicas, múltiples, fotografías, vídeos, pintura.

 

Incluye también un diagrama que muestra tanto sus orígenes como sus rastros hasta el presente.

 

El miércoles 25 de marzo, a partir de las 20:00 horas, el CA2M inaugurará la exposición colectiva PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo, comisariada por David G. Torres. Durante el acto se presentará una performance de Joâo Onofre y una actuación de Supergrupo 2 y El Pardo. La exposición se podrá ver del 26 de marzo al 4 de octubre.



Entre 1976 y 1978 en Londres y Nueva York surgió como una explosión el Punk: unos cuantos grupos de música agrupados en torno a fancines, tiendas de moda o locales que mostraban oposición frente a los convencionalismos de la industria musical, de la moda y del panorama socio-político haciendo de la negativa, el ruido, la irresponsabilidad y la rapidez su leitmotiv. El Punk surgió como una reacción a la crisis del sueño hippie (un espejo de la crisis de la propia modernidad); enredado en la aparición del terror y el terrorismo como acción política; atenazado por la crisis económica ligada a la gestión de la escasez (el petróleo) que conllevaba el final del sueño en el progreso y una generación abocada al desempleo; todo ello aderezado con un regreso del conservadurismo político que anunciaba la aparición del tacherismo y Reagan. El Punk mostraba un descontento rabioso frente a una situación sin futuro que enseguida prendió y se extendió geográficamente. En España apareció poco después en los grupos incipientes de la movida madrileña y en las zonas más industriales (Euskadi y Cataluña principalmente) con una generación que ya había perdido la ilusión democratizadora de la lucha antifranquista. Pero el Punk es sólo el punto álgido, una explosión en la que se oyen ecos del Dadaísmo o el Situacionismo, de un sentir común, un malestar, descontento, insatisfacción y una rabia que acompaña todo el siglo XX. Una rabia cuyo eco todavía está presente hoy en día.

 

Tanto el Punk como su genealogía y antecedentes han sido analizados y estudiados. En “Rastros de carmín”, el ensayo más significativo e icónico sobre sus repercusiones, Greil Marcus trazaba por primera vez un recorrido por los antecedentes del Punk. Esta exposición pretende hacer el ejercicio inverso: recorrer su influencia en el arte actual, es decir, establecer una genealogía que llegue hasta nuestros días o, tomando una expresión de Greil Marcus, seguir sus rastros hasta el presente. “PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo” busca hacerse eco de la importante presencia de lo Punk como actitud y como referencia entre muchos creadores. Tanto que quizás esa referencia es el único punto en común entre artistas y obras muy distantes; o tanto como para rastrear el arte contemporáneo como un espacio de disidencia en el que congregar una actitud Punk.

 

Aspectos como la insatisfacción, el inconformismo, la pérdida de fe en el progreso o la crítica feroz a los iconos del sistema económico y social parecen intrínsecos a la práctica de muchos artistas. En la exposición el Punk aparece como una referencia explícita en muchos artistas: en el uso de elementos como el ruido, la tipografía de recortes, el anti-diseño y el feísmo; o al incluir referencias musicales explícitas de grupos punk. Pero también se muestra el rastro del Punk como actitud: la negación, la oposición y la destrucción; el hazlo tu mismo; la referencia al miedo y el terror en una sociedad que aliena a los individuos; esa misma alienación que provoca estados psicóticos; la valorización de lo que se sale de la norma; el nihilismo; la crítica al sistema económico y la anarquía; o la reivindicación de la propia libertad sexual, del cuerpo como lugar de batalla.

 

El ruido, la negación, la violencia, la destrucción, la alienación, la anarquía, el nihilismo y la sexualidad forman distintas áreas temáticas de la exposición, a las que se suman referencias de grupos, textos, música o algunas obras icónicas. Así refleja la multiplicidad de ideas, aspectos y temas que articulan la actitud Punk en arte contemporáneo. Y, como no podría ser de otra forma, “PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo” es una exposición llena de ruido, explícito pero también en la suma de imágenes y en una voluntad desjerarquizadora de la producción artística contemporánea: mezclando grandes instalaciones, rastros documentales, piezas únicas, múltiples, fotografías, vídeos, pintura. Finalmente como muestra de los antecedentes y de la historia del Punk, la exposición incluye un diagrama que muestra tanto sus orígenes como sus rastros hasta el presente.

 

 Artistas

 

Carlos Aires, Martin Arnold, Fabienne Audeoud, Bill Balaskas, Jean-Michel Basquiat, Laurent P. Berger, Chris Burden, Tony Cokes, Jordi Colomer, Brice Dellsperger, Christoph Draeger, Jimmie Durham, Tracey Emin, Mario Espliego, Ant Farm, Hans-Peter Feldmann, Claire Fontaine, Chiara Fumai, Iñaki Garmendia, Kendell Geers, Gelitin, Nan Goldin, Douglas Gordon, Dan Graham, Eulàlia Grau, Guerrilla Girls, Johan Grimonprez, Antoni Hervas, Mike Kelley, Martin Kippenberger, João Louro, Christian Marclay, Raúl Martínez, Raisa Maudit, Paul McCarthy, Jonathan Messe, Jordi Mitjá, Joan Morey, Janis E. Müller, Matt Mullican, Itziar Okariz, João Onofre, Antonio Ortega, Tony Oursler, Mabel Palacín, Juan Pérez Aguirregoikoa, Raymond Pettibon, Maria Pratts, Tere Recarens, Jamie Reid, Tim Reinecke, Martín Rico, Aida Ruilova, Pepo Salazar, Santiago Sierra, Federico Solmi, Natascha Stellmach, Gavin Turk y VALIE EXPORT.

 

 

 

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