Fecha de publicación:19/09/2016 0:00

Huerto escolar colegio Antonio Hernández 181pImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoDesde la Concejalía de Educación, en colaboración con la Concejalía de Medio Ambiente, Parques y Jardines y Limpieza Viaria, se ha lanzado a los colegios públicos mostoleños una convocatoria para participar en la futura Red de Huertos Urbanos Agroecológicos de Móstoles. Mediante un apoyo inicial, en forma de materiales y herramientas para impulsar la instalación del huerto escolar, se pretende incentivar la incorporación de los colegios públicos mostoleños al programa. El huerto escolar, además de servir como herramienta pedagógica, tiene la misión de normalizar la agricultura urbana en la percepción de la ciudadanía, contribuyendo a nuevo modelo de ciudad más sostenible.


A partir del 2017, Móstoles conocerá la implementación de un ambicioso proyecto en materia de sostenibilidad, la Red de Huertos Urbanos Agroecológicos de Móstoles, dirigido por la concejalía de Medio Ambiente, que servirá para consolidar la iniciativa de Ciudad en Transición, con la colaboración de asociaciones locales, y aprobada en pleno por unanimidad el 26 de noviembre de 2015. Una de las líneas prioritarias de la Red de Huertos Urbanos Agroecológicos de Móstoles es el huerto escolar, que servirá además como semilla inicial del programa.


Para su desarrollo, desde la concejalía de Medio Ambiente y en colaboración con la concejalía de Educación, se ha lanzado una oferta de participación a la totalidad de los colegios públicos mostoleños. Estos deben rellenar una ficha básica, que permita a la Concejalía recabar información sobre la experiencia de cada centro con proyectos de huerto escolar. Los colegios también adquirirán un compromiso que asegure en el mantenimiento del huerto en el tiempo.

Por parte del Ayuntamiento, se pondrá a disposición de los colegios que se inscriban tres servicios. El primero, a implementar durante los próximos meses, un amplio suministro de materiales y herramientas para la ejecución o la mejora del huerto escolar de los centros inscritos en el programa. El segundo, un asesoramiento profesional periódico, por parte de los futuros monitores de la Red de Huertos Urbanos Agroecológicos. Este asesoramiento puede ser tanto técnico (ayuda con el huerto y su cuidado) como pedagógico (talleres o clases prácticas en el huerto). El tercer servicio será un programa de voluntariado ciudadano, especialmente enfocado a jubilados y jubiladas, que puede servir de apoyo a comunidades educativas interesadas en el huerto escolar pero con poca disponibilidad para su cuidado. Al mismo tiempo, los colegios podrán hacer uso de todos los servicios que la Red de Huertos Urbanos Agroecológicos ofertará, como una biblioteca pública y participativa de semillas o sesiones de formación agroecológica.


El huerto escolar será una realidad con varias funciones esenciales. Por un lado, dará un buen apoyo pedagógico a las comunidades educativas que quieran trabajar la cuestión de la sostenibilidad como un eje central de su programa de actividades. Mediante el huerto, y sirviendo de complemento transversal a muchas asignaturas, se podrá formar a las generaciones más jóvenes en soluciones prácticas ante problemas graves como el cambio climático, la insostenibilidad de nuestro modelo alimentario o el pico del petróleo.


Además, puede actuar como una aguja para rehacer nuestros tejidos comunitarios y vecinales, rompiendo barreras generacionales entre abuelos y nietos gracias al programa de voluntariado, recuperando la sabiduría tradicional de gente criada en el mundo rural y vinculando a la población del barrio con el centro escolar. Finalmente, el huerto escolar será clave a la hora de introducir cambios progresivos en los imaginarios de la ciudadanía sobre qué es la vida buena y cómo podemos conseguirla.


De este modo, se espera que este programa contribuya a la formulación del nuevo modelo urbano que propone el proyecto Móstoles, Ciudad en Transición, que tiene en la sostenibilidad ecológica su gran a apuesta estratégica. Todo ello haciendo a la ciudadanía participe y protagonista, desde las etapas más tempranas del desarrollo de su personalidad y responsabilidad colectiva, como son los niños y las niñas, hasta la dignificación del conocimiento y la experiencia de nuestros mayores.