Fecha de publicación:22/11/2016 0:00

II Torneo Fútbol Sala Femenino contra la violencia de género 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto`Móstoles contra la Violencia de Género´ celebró, en la tarde del lunes 21 de noviembre, el II Torneo de Fútbol Sala Femenino, organizado por el Fútbol Sala Femenino Móstoles en colaboración con la Concejalía de Igualdad, Sanidad y Mayores. Al torneo asistió la concejala de Obras, Infraestructuras, Mantenimiento de Vías Públicas y Festejos, Noelia Posse, y la concejala de Educación, Isabel Cruceta.

Niñas y chicas de las categorías alevín, infantil, cadete y juvenil de la A.D. Alcorcón y del F.S.F. Móstoles jugaron sus respectivos partidos con el objetivo de visibilizar el fútbol femenino. Posteriormente las capitanas del equipo mostoleño, Inma y Celia, reclamaron mediante la lectura de un manifiesto su derecho a disfrutar de las mismas oportunidades que los varones y a vivir una vida libre de violencia y discriminación.


Manifiesto libre de violencia


La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que todas las personas nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

Sin embargo, millones de niñas en todo el mundo ven frustrados sus sueños por discriminaciones sufridas desde su más tierna infancia. Por ser consideradas inferiores.

Y si de algo estamos seguras es de que esto se tiene que acabar de una vez por todas.

Las mujeres y las niñas tenemos derecho:

-A una vida libre de violencia y discriminación.

-A disfrutar de las mismas oportunidades que los hombres y los niños.

-A ser respetadas y no violentadas.

-A tener la oportunidad de perseguir nuestros sueños y tener un proyecto de vida propio.

-A creer que podemos llegar a lo más alto también en el mundo del fútbol y del deporte en general.

Cada vez es menos raro que una niña juegue al fútbol y eso es un gran avance, pero todavía tenemos muchas dificultades para que se nos tome en serio, que no se nos llame marimachos y para que nos dejen dedicarnos profesionalmente a lo que más nos gusta. Tenemos que estar siempre demostrando que valemos. Y eso no es justo, porque a los chicos no se les pide lo mismo.

La nuestra será la generación que lo consiga. Porque si no es ahora ¿entonces cuándo? Y, sobre todo: ¿Quién lo hará por nosotras?

En definitiva: Las mujeres y niñas tenemos derecho a ser lo que nos dé la gana de ser y a que nuestras decisiones sean respetadas.