Fecha de publicación:12/04/2017 0:00

Portada_de_diptico_2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoLos "Oleos", de Juan Pablo Sánchez se presentan, del 26 de abril al 21 de mayo, en el Museo de la Ciudad de Móstoles. La exposición está compuesta por una selecta antología de la producción de los últimos años del artista formada fundamentalmente por oleos y una muestra representativa de pasteles. Los interesados podrán visitar la propuesta, de forma gratuita, de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 20.00 h. y los sábados y domingos de 11.00 a 14.00 h.



Juan Pablo Sánchez nació en Casablanca en 1949, desde muy joven asistió a clases de dibujo y pintura. Se formó en varias escuelas de Bellas Artes en España y el extranjero y vivió en varias ciudades: La Coruña, Córdoba, Sevilla, Madrid, Casablanca, París o Nueva York. En 1974 fija su residencia definitivamente en Segovia y en 1978 funda y dirige hasta su cierre la primera Escuela de Grabado y Litografía de Segovia "Antonio Espinosa de los Monteros". Participó en diversos proyectos y exposiciones en España e Italia y su última exposición ha sido en Segovia en el año 2016.


A partir de cierta edad, el artista encuentra su propia voz, lo que hace que se abra una nueva etapa en la que cualquier compromiso consigo mismo se libera y con ello la capacidad de realizar obras de extraordinaria calidad. La exposición está dedicada a mostrar la figura del artista en su etapa de madurez. El interés y la belleza del conjunto no son sólo el resultado de la maestría de su técnica, sino también de la auténtica decantación espiritual, resultado de la observación y dedicación al arte.


Practicó desde el primer momento la figuración, aunque llevada al límite con la abstracción. Desde sus comienzos está presente el barroco y sobre todo la huella de los grandes pintores españoles como Velázquez, Goya o Solana. Su análisis de otras épocas y la esencia más dramática de lo español hacen que sus figuras desnudas, bodegones, animales u objetos recreen imágenes grabadas en su memoria desde niño.


Sus pensamientos luchan por salir del lienzo. Desde el desván de sus recuerdos, brota su vida, sus viajes o sus sueños. Esos sueños están presentes en forma de color y veladuras que nos llevan hasta la pesadilla, gritos de la memoria que en ocasiones encuentran una luz de alivio. En su obra encontramos formas indefinidas, colores apagados y luces tenues que nos trasladan de forma intuitiva a sus paisajes interiores. Las escenas y sus escenarios no suelen definir un espacio concreto. Sus telas cobran una calidad textural de manchas densas y delicadas que reflejan su mundo íntimo y personal, donde las personas y los animales son el centro de atención de su soledad.


Este artista "sobrio" es uno de esos pintores para los que la pintura es una necesidad en todos los sentidos. Su obra tiene detalles del surrealismo y del expresionismo, pero de una manera tan personal e individual que llega a rozar lo subjetivo. Abstracción y realidad dan lo mismo en su peculiar mundo, sus recuerdos más íntimos, oscuros y luminosos son el arma fundamental en su lucha interna. Con su fuerza expresiva y su dimensión sensual nos cuenta la anécdota desde la verdad, la melancolía, la ternura y el humor.


Su obra no es fácil, pero goza de esa maestría plástica indiscutible del que conoce la técnica, la composición, la perspectiva. Su base de dibujante y de artista grabador siempre está presente, domina el color y la luz, su objetivo no es otro que hacer buena pintura. Todo ello, nos obliga a observar su obra despacio, para poder analizarla, meditarla y disfrutarla con tranquilidad.



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