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Un “sin-vergüenza” muy trabajador

Un “sin-vergüenza” muy trabajadorEl mostoleño más televisivo, Christian Gálvez, ha condensado en un libro las anécdotas de sus peripecias internacionales como reportero del programa Caiga Quien Caiga. Sin-vergüenzas por el mundo “empezó como un chiste y terminó como una carambola de doscientas y pico páginas”, resume este joven todoterreno que presenta Pasapalabra, estrena productora audiovisual y sueña con hacer cine. “En realidad nunca me gustó mucho la televisión; yo lo que quise siempre es ser cantante de heavy metal, pero no me acompaña el pelo ni la voz”, se sinceró en la presentación del libro en el CA2M.

Sin-vergüenzas por el mundo es un libro de dos cabezas, la de Christian y la de José Karim Jamiro, el operador de cámara que le acompañaba en las misiones para CQC en el extranjero. “Buscábamos el reportaje perfecto pero, si en España nos quedábamos en bragas muchas veces, en el extranjero estábamos mucho más perdidos. Lo que contamos en este libro son esas experiencias”, recordó el mostoleño. El alcalde, Esteban Parro, glosó algunas de esas aventuras divertidas, en el salón de actos del Centro de Arte Contemporáneo 2 de Mayo (CA2M), caso del abordaje a la actriz Sharon Stone “con el desparpajo de alguien de Móstoles”: tras una espera infinita, fintó a los vigilantes con excusa fisiológica y consiguió un encuentro con la prota femenina de Casino con flor prestada y tentativa (frustrada) de beso.

Una foto convincente

Todo empezó con un “¿Te acuerdas…?” que dio pie a una conversación larguísima de Christian y Jamiro con el auxilio de las grabaciones televisivas y un archivo fotográfico de más de 2000 fotografías, de las que salen unas 100 en el libro. Fue una foto, precisamente, la que convenció a los editores de Espasa de que aquello era más que una broma para amiguetes: se trataba de una imagen de Christian “enseñando el culo”, no con afán exhibicionista sino como metáfora de que esos tipos iban a contar/mostrar lo no-visto en el programa de televisión. “Los de Espasa son más friquis que nosotros por habernos publicado esto”, añadió.

El alcalde comentó, divertido, que le extrañaba la peculiar concepción que el presentador tenía de lo que es esencial y lo que es prescindible en un equipaje: “Compartías la crema de dientes con tu compañero, para viajar más ligero, pero te llevabas la play…”. Entre partida y partida “al fifa” escribieron Jamiro y Christian este curioso diario de viaje en el que caben deportistas como Pau Gasol y Fernando Alonso, músicos como Justin Timberlake (al que Christian lanzó una teta de silicona) y La Excepción (al que Jamiro rompió por accidente el trofeo MTV), y gente del cine como Penélope Cruz o Keanu Reeves.

La “delgada línea” de la broma al insulto

En Sin-vergüenzas por el mundo figura un episodio que abochornó a Christian durante algún tiempo. Sucedió con Keanu Reeves en el Festival de Cine de Berlín; en una rueda de prensa con público serio se presentó el mostoleño dispuesto a epatar: “Entré sin vaselina, le dije al actor que había escuchado un disco en el que tocaba el bajo y le pregunté si iba a seguir con la carrera musical; Keanu dijo que no y yo contesté ¡Bieeen! Descoloqué a todos, el efecto estaba conseguido, pero quise redoblar la apuesta y rematé: Es que como actor eres muy bueno, pero como músico eres una mierda”. Entonces el actor estadounidense le espetó aquello de que él pensaba lo mismo de ese supuesto periodista. El reportero se había extralimitado. “Te puedes reír con alguien pero no de alguien, es la delgada línea que va de la broma al insulto”. Contó toda la historia Christian, el otro día en el CA2M, animado por una pregunta que le hizo su pareja, la ex gimnasta Almudena Cid. “¿Por qué le escribiste una carta a Keanu Reeves?”. Y es que el presentador televisivo se disculpó por escrito con el actor. “Fue un error y yo decidí pedir perdón, cosa que hace poca gente del gremio de la televisión”, apostilló.

Aprendizaje, paro y “superhéroe”

Esa muestra de humildad y aprendizaje ante los errores no puede ser casual en quien ha llegado a la popularidad televisiva a fuerza de esfuerzo e ilusión. Un vídeo-sorpresa, proyectado a petición del alcalde, mostró a Christian en sus días de fútbol, con esa pajarita de la infancia que reprochó a los padres entre risas, y en los primeros pinitos televisivos imitando al rubio de Los Pecos y a Camilo Sesto. Y es que quien hoy presenta uno de los concursos televisivos más populares empezó a los 18 en la “actuación” y no olvida que, cuando todo parecía que iba rodado, se quedó en el paro. Apartado de la tele siguió formándose y trabajó en una juguetería, donde recibiría la llamada de teléfono inesperada que le devolvió a la televisión, por un castin para reportero. “Alguien se acordó de mí, hice la prueba por la pasta, porque nunca me ha gustado mucho la televisión, y salió bien”. Quienes conocían al Christian de entonces (“en casa no debía de decir más de 16 palabras por día”) se quedaron estupefactos con aquel tipo carota, que abordaba a los famosos y que fue capaz hasta de volar, una de sus pesadillas. “Con las gafas negras, el traje, la cámara y el micrófono me sentía un poco como un superhéroe, con escudo protector; fue una buena escuela y éste que ahora habla tanto sí que soy yo”, se justificó.

“Oportunidad” para nuevos talentos

A punto de cumplir los 30, Christian quiere rentabilizar su tirón mediático, pero no sólo a su beneficio, como ocurre con el libro, sino para “apoyar a jóvenes talentos”; ahí está su flamante productora audiovisual, 47 Ronin, asentada en Móstoles y con la que ha rodado ya un cortometraje ajeno, Jugando con la muerte. “A mí una llamada de teléfono me cambió la vida en la juguetería; si alguien tiene un guión, alguna historia, que me la pase, no sé si podremos cambiarle la vida al autor pero quizás sí podamos darle una oportunidad”, prometió.  

“Móstoles es todo para mí”

A una pregunta del público, Christian comentó que, cuando se trata de su ciudad, él acude siempre a cualquier llamamiento, salvo que se lo impida el trabajo. “Porque Móstoles es todo para mí: mi educación, mis inicios, mi bagaje como persona y como profesional; mantengo a los amigos, sigo intentando ser el mismo, aunque no sé si lo he conseguido”.

Sobre la ciudad, dijo que Móstoles es “mucho más” que sus habitantes más famosos. “Es un conjunto de vecinos envidiable que ha conseguido que la ciudad sea una de las más importantes del país”. Aprovechó el momento para recordar que el municipio “no sólo es una estrella de Madrid sino un ejemplo de solidaridad; si podemos seguir echando una mano al comedor para desempleados, pues hagámoslo”, animó. Un rato antes, el alcalde había señalado que en Móstoles no se dedican calles a personas vivas; “pero si un día se cambia la norma, serás uno de los merecedores

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Batallando

Las dudas sobre sexualidad, aquí

Las dudas sobre sexualidad, aquíLos menores de 18 acuden en grupo, con excusas como un trabajo para el instituto. Los jóvenes de 18 a 25 prefieren ir solos. Y entre los mayores de 25 proliferan las parejas. La Asesoría de Sexualidad del Ayuntamiento de Móstoles ofrece, los viernes por la mañana, un espacio para que la juventud plantee sus dudas sobre sexo. A veces son cuestiones prácticas, que se pueden deslizar por correo electrónico. En otras ocasiones el problema requiere la consulta presencial. Dos enfermeras, dos monitoras de sanidad y una pedagoga atienden este servicio educativo que deshace equívocos y tritura tabúes.

La sexualidad es una de esas materias que no estudian ni los más aplicados en las aulas, porque la mayoría da por hecho que el sexo se aprende en la vida, sobre la marcha. De ahí que entre los usuarios de la Asesoría de Sexualidad de Móstoles haya “bastantes universitarios”, gente que dedica su vida al conocimiento y que, sin embargo, “desconoce su propio cuerpo”, como dice la responsable de este servicio municipal que funciona desde enero de 1999, Rosa María Romero. Unos sencillos ejercicios para compartir, desde caricias a juegos, hacen que la gente se descubra a sí mismo y a su pareja. “La gente aprende y te dice: ¿pero cómo me he podido perder esto?”. La experta recuerda que “hay muchas maneras de pasarlo bien y que el coito está sobrevalorado”; sobre todo entre los más jóvenes: “Ahora el que no lo hace es un bicho raro y hay que hacer una labor educativa para que vean que el cuerpo es más que los genitales”.

Desde el instituto

Por la consulta, en la segunda planta del centro cultural Villa de Móstoles, pasan muchos menores de edad. “Llaman desde el instituto; vienen en grupos de tres y hasta cinco y, con la excusa de un trabajo académico, consultan las dudas; otros sólo pretenden conseguir preservativos gratis”. Emisarias de la Asesoría de Sexualidad hacen sesiones educativas en los institutos, para los alumnos de 4º de secundaria en adelante, de 14 a 18 años. Ahí detectan que el sexo tiene mucho todavía de tabú y de confusión. “Un ejemplo: hay mucho miedo a la homosexualidad; cuando se saca el tema, empiezan a oírse risas y expresiones del tipo Ya estamos…”. En la sesiones informan de los distintos métodos anticonceptivos y aconsejan prevenciones ante las enfermedades de transmisión sexual. 

Imposición, reticencias y sensaciones

En los últimos dos años en la Asesoría de Sexualidad se ha notado la afluencia de parejas. “Las que llevan más años juntos notan que los acercamientos son cada vez más difíciles, porque cada cual dice saber lo que necesita y quiere imponerlo”. La labor de las expertas es educativa siempre y, si se detectan posibles problemas biológicos o psicológicos, derivan a los usuarios a los servicios correspondientes.

 

La experiencia profesional evidencia que el sexo no se aborda públicamente con franqueza, pese a lo que pudiera parecer. “Incluso en los medios de comunicación, donde se habla con más tranquilidad de sexo, aún sigue habiendo mucha reticencia y la información está muy genitalizada, es muy pornográfica”, observa la experta.

Influyen en el comportamiento de cada cual el ámbito cultural, la familia, el entorno en general. “A veces el problema es no saber si lo que te apetece es bueno o es malo, si está bien o está mal; con la idea preconcebida de que la sexualidad es para vivirla sólo en pareja y dentro de un matrimonio, la gente no sabe si lo que siente o se le pasa por la cabeza es malo”, alerta Romero.

La Asesoría de Sexualidad atiende correos electrónicos (sexualidad@ayto-mostoles.es) y en consulta presencial funciona con cita previa, al teléfono 91 664 76 16.

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En movimiento

Rock y descaro en la Bahía Cochinos

Rock y descaro en la Bahía Cochinos

Con vosotros, ¡Bahía Cochinos! o 10 años largos de rock y una búsqueda incesante: la difusión masiva de su música. Carlos (voz), Sergio (bajo), Julio (guitarra) y Alberto (batería) llevan ya muchos viajes, horas de ensayo y dinero apoquinado como para refugiarse en el malditismo; ellos quieren que toda España escuche su Infinito, y con descaro y buenas canciones esperan conseguirlo. Ya han logrado que la actriz porno Celia Blanco protagonice el videoclip oficial del álbum, han salido en las Vidas Anónimas de La Sexta y han tocado en directo hasta en el programa más popular de confidencias de madrugada. ¿El éxito? “Que la gente nos diga eso de He escuchado vuestro disco…”.

Entre las salas “buenas”, que cobran a los músicos por tocar, y las salas “menos buenas”, que pagan al artista una cantidad casi testimonial (“para gasolina y poco más”), muchos grupos de rock viven consumidos por la falta de público. “Nos divierte mucho ensayar, nos gusta tocar, pero pagar 80 pavos mensuales de alquiler de local, comprar guitarras de 4.000 euros y una batería de 6.000 para luego cobrar 100 pavos por concierto pues es, como mínimo, extraño”, recriminan los miembros de Bahía Cochinos. Pero cada vez que vuelve la oportunidad de tocar, vuelve la amnesia parcial (“hemos perdido dinero, pero no tanto”, se conjuran) y la motivación para ponerse otra vez en acción. “Cuando estás un tiempo sin nada, te pones un poco bajo, sobre todo cuando te das cuenta de que has hecho lo que tienes que hacer y no encuentras la fórmula de la difusión mayoritaria”.

Con productor de éxito

En la competencia musical Bahía Cochinos se postula con un disco producido por Dani Alcover, reputado por su trabajo con grupos como Dover, Pignoise o La Cabra Mecánica. “Estamos muy contentos con el resultado final; le hicimos mezclarlo tres veces hasta que nos quedamos satisfechos con el resultado, porque al principio sonaba demasiado popero”. Infinito, álbum con una discográfica indie, DFX, es la culminación de un camino largo de maqueteo y hasta casetes; no olvidan detalles curiosos como aquella noche en vela que tuvieron que pasarse a finales de los noventa “¡para grabar 50 cintas!”. La discográfica actual les ayuda, “pero es pequeñita”, lo que hace que el propio grupo tenga que seguir ocupándose de la promoción y de los conciertos, o sea echándole mucha imaginación, “morro” y algo de músculo con los instrumentos y la furgo en los desplazamientos.

Supervivencia, “puertas” y sensaciones

El cuarteto sueña con el día en que pueda vivir de la música. Entre tanto, cada cual se busca la vida como puede: el guitarrista trabaja en un centro sanitario, el baterista hace muelles en una empresa familiar, el cantante lleva unos meses sin ejercer de arqueólogo “porque la construcción está muy mal”, y el bajista va saltando de una oportunidad a otra, de la pintura a la escultura, pasando por el diseño gráfico, “de todo”, sonríe. Eso sí, cuando llegan al local de ensayos en Los Rosales se olvidan de los avatares de la supervivencia y se centran en la música.

Pearl Jam y Red Hot Chili Peppers son algunas de las influencias foráneas de esta banda mostoleña que empezó cantando en inglés y que ahora lo hace en español. Su espectro musical es tan amplio que, del panorama patrio, han hecho desde versiones de Duncan Dhu o de Los Héroes del Silencio; justo antes de la entrevista, por ejemplo, estaban escuchando a Los Ronaldos en el ordenador portátil conectado al estudio.

Una paradoja: un disco con buena producción puede cerrar “puertas”. A ellos les está sucediendo, porque ya no se pueden presentar a los concursos de grupos noveles (sin disco) a los que acudían y con cuyas victorias iban “tirando”

Podéis escuchar canciones de Infinito y ver su videoclip en www.myspace.com. Os servirá para comprobar si, como ellos dicen, su música os arrastra “hacia la orilla del odio, el amor, el desengaño…” y si en esta bahía mostoleña uno puede “sumergirse y recordar sensaciones perdidas”.

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Cantera

Aeróbic y funky “educativos”

Aeróbic y funky “educativos”

En la Asociación Deportiva Aeróbica de Móstoles la competición no manda. Sus alumnos más solventes, chicos y chicas de 15 a 17 años, participan en campeonatos –y a veces triunfan-, pero para la entrenadora, May, lo crucial es muy otro: “Que los menores se eduquen en el deporte, lo más lejos de la calle que sea posible”.  Un ejemplo: si toca examen fuerte, se aligera con el entrenamiento, que los estudios tienen primacía. ADAM es la evidencia de que los ensayos y las coreografías pueden servir para “inculcar valores”.

ADAM nació con cuerpo de club en 1998 y mutó en asociación en el año 2003. El trecho recorrido es lo suficientemente largo como para que la entrenadora, los alumnos y los padres de la asociación sepan que con dos tardes de trabajo en el pabellón deportivo del colegio Villaeuropa no se llega a la élite. “En esta vida hay que ser muy realista: si no entrenas cuatro horas al día como mínimo, no ganas campeonatos, aunque a veces lo hemos hecho”, asume May, que reivindica la gimnasia como una fórmula para “educar a los chavales en un mundo sano y de igualdad”. La entrenadora recuerda que algunos de los alumnos mayores empezaron con ella cuando tenían seis o siete años (en el día de la entrevista se estrenaba una chiquilla de esa edad más o menos, o sea que el ciclo se puede reproducir) y que en tanto tiempo de convivencia les han “inculcado valores y principios”. 

“Somos una gran familia”

Nerea y Marina, de 16 años, llevan nueve años disfrutando del aeróbic y el funky-hip hop. “Me divierte mucho y es una forma de relajarme porque me desconecto del resto del mundo”, afirma Nerea. “Todos los problemas que puedas tener se te pasan aquí con el entrenamiento y el baile”, añade Marina, que encuentra en ADAM una especie de “refugio”. “Somos una gran familia y en los viajes de los campeonatos nos hacemos muy amigos”.

Marina y Nerea recuerdan que “el club llegó a tener 300 alumnos en una temporada; ha pasado mucha gente por aquí y todos se llevaron buenos recuerdos”. Ahora ambas, además de alumnas, son monitoras, porque se decidieron a hacer el curso oficial para impartir clases de funky. “May nos dice que hay que empezar a tirar de la asociación y lo estamos haciendo”.

En ADAM hay alumnas veteranas como Isabel y recién llegadas como Bárbara. A sus 15 años, Isabel lleva seis danzando con la asociación. ¿Lo mejor? “La sensación de bailar y la convivencia a la hora de competir”. Bárbara, de 16 años, se ha unido al colectivo en este curso, pero está completamente enganchada. “Mi prima Vanesa conocía a May y me animó a probar. Ya había hecho baile y era la oportunidad de volver, así que probé en el verano pasado y me gustó muchísimo”.

Deporte y futuro

A Isabel le gustaría estudiar criminología. Nerea piensa en la enfermería. Bárbara mira hacia el diseño, la fotografía, el maquillaje. Y Marina engrosa el historial de gimnastas de ADAM que apuestan por la ruta del deporte, en su caso a través de una licenciatura en INEF, como algunos ex alumnos. “Tenemos tres licenciados en INEF, tres titulados en TAFAD y otros ex gimnastas que se dedican al deporte como monitores en gimnasios; nosotros les mostramos nuestros valores y ellos con la edad han ido decidiendo, sin tapujos, porque aquí se habla sobre todo, incluso sobre problemas externos a la actividad, cuestiones de la calle, problemas con compañeros de instituto; aquí lo hablamos todo y se trata con los padres, porque somos básicamente una familia”, insiste la entrenadora.

Graffiti y baile en la calle

Cualquier ocasión es buena para agrandar la “familia”, como el encargo de un graffiti para la asociación. Así fue como Alberto, de 17 años, y Juan Carlos, de 16, se sumaron a ADAM. “Nos encargaron un grafiti, les gustó y nos invitaron a un mes de funky-hip hop”, comenta Alberto. Aceptó y, pronto, se le uniría Juan Carlos. “Habíamos bailado en la calle, pero nunca habíamos entrenado así, en un pabellón; seguimos haciendo quedadas en la calle y las grabamos en vídeo para mostrarlo en You Tube”. ¿Porvenir académico? Nada que ver con el deporte, pues los dos van a estudiar un módulo de tratamiento de imágenes. 

Para méritos los de Miguel, de 22 años, y Nicolás, de 19, que se desplazan cada semana desde Toledo hasta Móstoles para impartir las clases de breakdance. “Conocí a May en verano, nos ofreció bailar aquí y así seguimos; tenemos material, podemos bailar, en fin que merece la pena el viajecito”, manifiesta Miguel, que trabaja como educador en Toledo. Nicolás busca trabajo “de lo que sea” y, entre tanto sale algún empleo, aprovecha para bailar todo lo que puede. Incluso en Nueva York, de donde acababan de regresar ambos días antes del reportaje. “Los de Fusion Rockets nos hablaron de un torneo entre amigos, una reunión de gente y allá que nos fuimos; era la primera vez y pasamos una semana y pico de mucha fiesta y mucho baile”.

 

Corazón, discapacidad y sueños

May es bailarina de clásico y juez nacional de gimnasia aeróbica y de funky-hip hop. Lleva 32 años en danza y, como presidente y entrenadora de ADAM, opina que la gimnasia aeróbica es “la gran desconocida”. No en el pabellón deportivo del Villaeuropa, claro, donde cada martes y jueves (de las 17.30 a las 20.00), las chicas ponen el corazón a tope hermanando el aeróbic popular con las dificultades de la gimnasia artística. Entre las alumnas hay una niña con discapacidad psíquica, muestra de que en ADAM defienden las “actividades normalizadas”. “De hecho, estamos viendo cómo conectar con padres de menores discapacitados para que pierdan el miedo al rechazo y traigan a sus hijos a entrenar con nosotros; nuestro chavales son muy abiertos y la experiencia resultará, seguro”. ¿El sueño de las propulsoras de la asociación? “Que los alumnos se conviertan en entrenadores, cada uno con su grupo de alumnos”; los antiguos gimnastas, hoy formados en INEF, pudieran ser la avanzadilla.

Inscripciones:
jdeadam2009@hotmail.com
Tel.: 696788097

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Vocaciones

Inquietudes adolescentes en el escenario

Inquietudes adolescentes en el escenario

Adolescencia=laberinto. La equivalencia es del grupo Clamor, los estudiantes teatreros del instituto Clara Campoamor, que en su última obra de creación colectiva hablan de lo que les inquieta: las diferencias entre unos y otros (los más pequeños tienen 12 años y los mayores, 17), los rifirrafes con la familia, la marginación, la identidad sexual, los amigos... En Laberintos el que devora a los chicos no es un minotauro explícito sino “ese misterio que es la adolescencia”.

“Estoy al borde”, “¿es que la gente no puede dejar en paz a los demás?”, “te quiero, no te quiero, te quiero, no te quiero”, “¡vaya panda de pringaos! Soy el mejor y por eso estoy aquí en el centro y en lo más alto”, “¿cómo ha podido dejar en blanco el logaritmo neperiano de volverán las oscuras golondrinas?”… Sobre el escenario del centro sociocultural Joan Miró, hay varios adolescentes encaramados a escaleras, unos arriba, otros en el medio, también abajo; el lugar está en penumbra y los actores dicen “lo que sienten” cuando un tipo atuendo extravagante los apunta con la luz de una linterna. “¿Absurdo? Quizá. Pero en Clamor hay alumnos de muy diversas edades y queríamos plasmar esta diversidad; la escalera nos pareció un símbolo expresivo para sugerir lo mucho que uno cambia entre los 12 y los 17 años y cómo cada uno se siente en un peldaño distinto”, expresa la profesora Cuca Legaz, alma de un proyecto que hace del teatro un instrumento para que los chavales reflexionen, disfruten y aprendan.

Cacerolada, curiosidad y miedos

En los Laberintos adolescentes de Clamor cohabitan 25 criaturas que las directoras del grupo, Marga Ramírez y Cuca, reparten en tres grupos: “Adolescentes pequeños, medianos y mayores. Los pequeños acaban de entrar y domina en ellos el espíritu juguetón y curioso, animado; los medianos son chicos y chicas que se interesan unos por otros y entre los que hay un chico marginado por los otros y una chica que parece un chico; y los mayores son los que están a punto de abandonar el laberinto, paso que darán cuando se enfrenten a sus miedos y se acepten a sí mismos”. Fuera del laberinto hay dos chicas y un chico, son jóvenes y por ello quedan al margen de la escena; sus preocupaciones son “el trabajo, los estudios, el ocio… la juventud”, resumen.

Con independencia del resultado (que este año es extraordinario, para quien escribe estas líneas), lo importante es el proceso: cada año una cacerolada “informativa” en el instituto invita a los alumnos a apuntarse a Clamor y eligen un tema que los preocupe y atraiga, sobre el que trabajarán todo el curso, en las sesiones fijas de los miércoles y, conforme se acerca la fecha del estreno, pues cualquier día, a cualquier hora, hasta algunos domingos.

Cenicienta masculina y otros hallazgos

Laberintos es el séptimo trabajo de Clamor. Cuca recuerda aquella Cenicienta que hicieron el primer año con intención de hablar de la situación de la mujer; en la improvisación creativa un alumno, Álvaro, defendió que él quería ser el personaje femenino de cuento; aquello generó un debate entre los chavales y derivó en un desafío: “El de Álvaro, que tuvo el valor de defender públicamente ante 600 espectadores en el Teatro del Bosque, que él quería ser Cenicienta; en el escenario el chico seguía a una bailarina bellísima y la imitaba”. Los hallazgos se producen cada curso; en el caso de Laberintos también: “Muchos de los actores actúan sin ser plenamente conscientes de lo que están haciendo y otros sienten cierto pudor al darse cuenta de que transmiten un mensaje recién descubierto por ellos mismos”. No en vano, lo que dicen los 28 alumnos-actores sobre la adolescencia lo han expresado los protagonista en las sesiones de improvisación y luego Cuca y Marga, con ayuda del ex alumno Jonathan Rodríguez, le han dado forma dramática. En la representación matinal a la que acudió Distrito Joven, dentro de la última Muestra de Teatro de los Institutos, Cuca animó a los espectadores incluso a que hicieran una crítica de la obra y que la enviaran por correo electrónico a la web del instituto. También había programa de mano en forma de periódico, con titulares más que curiosos (“Transexual por sorpresa, Se quedan en bolas”) y un agradecimiento: “A todos los que nos ayudáis y nos perdonáis nuestras carreras, nervios, sustos…”.

Del primero al último

La última cosecha de Clamor la componen Mario León, Rocío Moreno, Mónica Sánchez, Esther Lázaro, Alba Mostajo, Jesús Rosell, Roberto Fernández, Adrián Oliva, Moisés Rodríguez, Javier Merchán, Javier Lázaro, Beatriz López, Amanda Pavón, Sergio Mansilla, Diego Carrón, Raquel Requena, David Haba, Rubén Delgado, David Cabana, Edward Rojas, Patricia Sánchez, Nerea Martín, Aroa Fraile, Rebeca Serrano, Patricia Friedel Annaïs Montero, Ana María Aguilar y Jesús Pérez. Que Clamor no es sólo una cuestión de menores se ve en algo más que detalles: Paco Mazarrota, profesor de Educción Física, hace la música; Victoria Martín, jefa de Filosofía, se encarga del vestuario; Mari Neme Fernández, abuela de un alumno, se ocupa de la escenografía con ayuda de los alumnos del taller de artes escénicas, y con apoyo del jefe de Mantenimiento del instituto, Rafael Muñoz. El Clara Campoamor entero participa, en todos sus estratos, incluidos “los conserjes” con su permisividad cuando los ensayos son a horas intempestivas, y “la comprensión” del personal de limpieza “con las manchas de pintura, de pegamento”. El resultado del trabajo colectivo cala en el público y también en los jurados. Con obras anteriores Clamor ha triunfado en el Certamen de Teatro de la Comunidad de Madrid y en el de la Universidad Carlos III.

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Rincón

“Ilusiones” en el CA2M

No hace falta ser un creador consagrado para conseguir difusión en Móstoles. Lo saben los alumnos del curso de Realización de Documentales de Montaña y Naturaleza, de la Concejalía de Juventud, que pudieron proyectar sus vídeos en el salón de actos del Centro de Arte 2 de Mayo. Lo único imprescindible es tener “ilusiones”, como recordó el teniente de alcalde Daniel Ortiz, en la entrega de diplomas a los jóvenes mostoleños.

 

Cuestionarios

Christian Gálvez, presentador de televisión

Christian Gálvez, presentador de televisión
  • Un libro: El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas.

  • Un disco: Crash, de Bon Jovi.
  • Una película: Superman, de Richard Donner.
  • Una comida: Cualquiera de “Almu” (Almudena Cid) con la Termomix.
  • Un proyecto: Mi productora, 47 Ronin.
  • Un sueño: Dirigir cine.
  • Una pesadilla: Montar en avión.
  • Un lugar de Móstoles: Villafontana I.
  • Una afición: El fútbol.
  • Te diviertes con: Todo lo que tenga que ver con Leonardo da Vinci.
  • Una debilidad: Las mujeres, incluida la mía.
  • Un color: Todos.
  • Un olor: A limpio.
  • ¿Qué cualidad prefieres en la gente? El honor.
  • Un héroe/heroína: Mis padres.

Raúl Arévalo, actor

Raúl Arévalo, actor
  • Un libro: El último que he leído, El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Un disco: Cualquiera de Dylan y El álbum blanco de los Beatles.
  • Una película: El padrino I y II, de Francis Ford Coppola.
  • Una comida: Los canelones de mi madre.
  • Un proyecto: Dirigir cine.
  • Un sueño: Dirigir cine.
  • Una pesadilla: La muerte.
  • Un lugar de Móstoles: El parque de la Paz.
  • Una afición: El fútbol.
  • Te diviertes con: Mis amigos.
  • Una debilidad: El dulce.
  • Un color: El rojo.
  • Un olor: A tierra húmeda y a leña.
  • ¿Qué cualidad prefieres en la gente? Coherencia y respeto.
  • Un héroe/heroína: No soy de héroes.

Rocío Moreno, estudiante

Rocío Moreno, estudiante
  • Un libro: Harry Potter, de J. K. Rowling.
  • Un disco: Cualquiera de Melendi.
  • Una película: El señor de los anillos, de Peter Jackson.
  • Una comida: Huevos fritos con patatas.
  • Un proyecto: Ser profesora y ayudar a los niños a comprender, y que me entiendan.
  • Un sueño: Ser actriz y ganar un Goya.
  • Una pesadilla: Caer al vacío.
  • Un lugar de Móstoles: Pradillo.
  • Una afición: Leer.
  • Te diviertes con: Los amigos y haciendo teatro (con el grupo Clamor).
  • Una debilidad: Las pipas Tijuana.
  • Un color: Violeta o morado.
  • Un olor: A mar.
  • ¿Qué cualidad prefieres en la gente? El buen humor.
  • Un héroe/heroína: Harry Potter.
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