Fecha de publicación:16/02/2018 0:00

  • Organizada por la Red ITINER en colaboración con la Concejalía de Cultura, Bienestar y Vivienda.


Benjamín PalenciaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoLa Sala 1 del Centro Cultural Villa de Móstoles acogerá, del 22 de febrero al 14 de marzo, la exposición "Benjamín Palencia. Obras sobre papel", organizada por la Red ITINER en colaboración con la Concejalía de Cultura, Bienestar y Vivienda.


Se trata de una propuesta que podrán ver los alumnos de Móstoles a través de visitas-taller destinadas a centros educativos. La obra sobre papel de Benjamín Palencia (Barrax 1894- Madrid 1980), con algún paralelismo con su obra sobre lienzo, tiene un recorrido propio, independiente, y es mucho menos conocida por el gran público.


La muestra es una combinación de lo ya familiar de Palencia y épocas y estilos menos conocidos, con obras procedentes de la propia colección del artista, algunas de las cuales no se han exhibido anteriormente en público.


Las obras seleccionadas tienen gran interés histórico y artístico. El periodo 1915-1939 se inicia con una obra de su época de aprendizaje, una de sus copias de los grandes maestros de la pintura española, un «Cristo» de Velázquez, e incluye uno de sus grandes paisajes urbanos, el de la Puerta del Sol, una muestra de la influencia poética de Juan Ramón Jiménez, una pequeña acuarela cubista a su manera, y un ejemplo de su incursión levantina, para acabar desembocando en su etapa más vanguardista de la década de 1930, de la que se incluyen varios ejemplos, con influencias picassianas y toques surrealistas en collages y dibujos.


También de 1932, el año de colaboración en «La Barraca» de García Lorca, se incluyen el diseño para un cartel de «La vida es sueño» de Calderón y uno de los figurines que diseñó para su particular versión.


Entre las obras del periodo 1939-1980 se incluyen diversos ejemplos de sus más conocidos dibujos de niños vallecanos y abulenses, diversos ejemplos de la obra desarrollada en los años 1947- 1948, años de intensa experimentación sobre papel, alternando obras en blanco y negro con algunas de un colorido intenso y gran fuerza plástica, y experimentando sobre papel técnicas utilizadas en años anteriores en pintura: dripping y rasgados.


La muestra acaba con un ejemplo de una obra realizada con arcillas, otras hechas con vulgares rotuladores «Carioca», de los que Palencia consigue extraer un color intenso, y unas plumillas.


Benjamín Palencia


Nacido en Barrax (Albacete 1894) y falle­cido en Madrid en 1980, Benjamín Palen­cia fue un artista autodidacta que se inició como copista en el Museo Nacional del Pra­do durante la primera década del siglo XX.


Su trabajo estuvo muy influenciado por los grandes maestros que descubrió en la pinacoteca española, sobre todo El Greco. Los paisajes urbanos de Madrid y rurales de Castilla, así como la Literatura -concre­tamente la poesía de su amigo Juan Ramón Jiménez- fueron claves para definir su evo­lución artística y su estilo. Por el contexto que le tocó vivir, fue testigo de todas las vanguardias artísticas: fauvismo, cubismo, surrealismo… y muestra de ello son muchos de los dibujos que aquí se exponen y que pertenecen a las primeras décadas de su producción artística.


Pero no fue hasta 1927 cuando, junto al escultor Alberto Sánchez, creó la Escuela de Vallecas: una iniciativa que planteaba la renovación del arte español frente a las tendencias parisinas, un equivalente en pintura a la Generación del 27 en poesía. En sus paseos vespertinos y diarios desde Atocha al pueblo de Vallecas, de camino al Cerro Almodóvar, fundaron esta troupe que volvía su mirada a lo rural, a un estilo desprovisto de todo artificio: árboles, or­namentos y montes pelados que defendían unas composiciones de cuerpos y volúme­nes sencillos.


Curiosidades


· Por las noches, solía plasmar en cuarti­llas las impresiones e ideas que le venían durante el día. De este modo, como otros muchos artistas, consideraba su labor de pintor como un oficio al que había que dedicarle su tiempo.


· Fue el director artístico de "La Barraca" (años 30), el grupo de teatro universi­tario ambulante que dirigía Federico Gª Lorca y para los que diseñó su conocido emblema. Búscalo en internet ¿recono­ces que representa?.


· Muy vinculado a la literatura, en 1932 publicó "Pintura poética", un breve libro en el que afirmaba que la pintura debía ser táctil «para los sentidos y no para los ojos».


· Como otros artistas contemporáneos (Picasso, Matisse, Miró…) diseñó esceno­grafías y vestuarios. En esta exposición está el figurín de "El hombre", personaje de "La vida es sueño" de Calderón, pero también concibió "El entendimiento", "El león", "El aire" etc. y la escenografía.


· Fue testigo del horror de la Guerra Civil en Madrid, lo que hizo que dejase casi de dibujar la figura humana y se centró en los paisajes y la arquitectura popular, pero desde un punto de vista optimista. Sus encinas, olivos, trigales se dibujaban a base de colores que huían de la ima­gen gris y sombría que se había dado de nuestro país.


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