

Optimismo: “La palabra crisis no os tiene que asustar: hay un mercado
abierto para quien se lo propone” (José Siero, de SILE Peluqueros). Experiencia:
“La actitud mueve el mundo y lo importante es querer vivir de lo que se
está estudiando, ser de los mejores, diferenciarse” (Gorka Arranz, Truhko
Make up). Preguntas: “¿Actitud o conocimientos?” (un estudiante). El instituto
Luis Buñuel reunió a sus alumnos de Estética, Secretariado y Peluquería
con directivos de empresas para que cruzaran impresiones, inquietudes y
perspectivas sobre el presente y el futuro. El VII Encuentro Instituto-Empresa
fue práctico y más clarificador que nunca.
Que la reunión estaba organizada con ganas e ilusión se percibía nada más entrar en el centro; los alumnos del ciclo formativo superior de Secretariado se encargaban de la lista de invitados, de la entrega del programa, de los abrigos y demás cuitas protocolarias, los estudiantes de Imagen estaban atentos a los detalles fotográficos y luego supimos que las alumnas de peluquería habían peinado a las encargadas del protocolo. Labor de equipo. La apertura del encuentro a cargo del director, Francisco Lapuente, no fue la bienvenida típica sino casi una arenga: “Mejorar la Formación Profesional en España es una prioridad; el 40 por ciento de los universitarios de 25 a 29 años tienen un trabajo por debajo de su formación y el problema que conlleva es que están ocupando puestos de trabajo que no están hechos para ellos; el porcentaje de titulados en Formación Profesional en España es del 38 por ciento, muy por debajo del 52 por ciento de la media en la Unión Europea”.
De inmediato, las preguntas desde el auditorio, repleto de estudiantes. Yolanda, del ciclo superior de Estética: “Con la crisis, ¿qué opción existe de que nos quedemos a trabajar en vuestros centros?”. Natividad Remior, del Centro de Estética Wax, no se anduvo con remilgos; “ahora hay pocas opciones, pero cambiarán las cosas”, afirmó. Catalina Izquierdo, del Centro de Estética Katy, deslizó un dato para esperanzar: “El 60 por ciento del personal actual de nuestro centro ha llegado por las prácticas, y este año, pese a la crisis, hemos contratado a dos personas”.
José Avelino Siero, de SILE Peluqueros, comentó que el sector de la imagen
personal y la estética “está en alza y la gente joven debe aprovecharlo formándose
y con ganas de aprender”. A su entender la crisis es “una criba buena”, en
el sentido de que se noquea “a los descuidados y a la gente que no muestra
interés”. “Pero a los demás la palabra crisis no os tiene que asustar: hay
un mercado abierto para quienes se lo propongan; la mano de obra había llegado
a ser tan precaria que la crisis está haciendo una criba y da un espacio
a los que sí tienen una formación de calidad, lo que implica un sacrificio
personal, esfuerzo”. María Rosa Moraleda, de Deloitte, encontró también la
cara buena a las convulsiones económicas: “La crisis nos ha traído una reforma
laboral que hará que el título de Secretariado se valore mucho, porque se
exige”.
Gorka Arranz, de Truhko Make Up, se definió como “titulado por la vida y máster por el universo” (risas) y, en consecuencia, arrinconó la cuestión de los títulos y se centró en la predisposición: “Lo importante es ser de los mejores, diferenciarse; ¿por qué se quedan con mi compañero, si es feo y no destaca en nada? Porque está en el trabajo a la hora, lo hace bien y tiene mejor actitud que yo y la actitud mueve el mundo”. Apoyó esta tesis la responsable del Centro de Estética Katy. “He notado que cada vez tenéis menos ganas cuando venís a hacer prácticas, no sé si porque pensáis que no os quedaréis en la plantilla, y eso nunca se sabe: puede que no os quedéis en este centro pero os podemos recomendar para otro centro”, advirtió. “Creéroslo, id con ganas y, si lo que estáis estudiando no os gusta, terminadlo pero de inmediato buscad otra cosa”, aconsejó Gorka. Rosa, de Deloitte, relató que los alumnos del Buñuel con los que ella trabaja cada año “tienen una actitud impecable, es gente que quiere ser secretaria, que lo tiene claro y que está muy bien preparada”.
A cuenta de la actitud, José, de SILE Peluqueros, ofreció a los estudiantes sus “claves para tener éxito: 1) Trabajad como si la empresa fuera vuestra. 2) Trabajad por placer y satisfacción personal y no por dinero, que el dinero llegará solo. Y 3) Hay que recuperar el usted en el trato, la excelencia en la atención es el éxito del futuro”. Gorka, de Truhko Make Up, apostó por el “tú” en el tratamiento, “pero un tú respetuoso” y sonriente, que la estética “vende ilusión”; animó a lo estudiantes a practicar la sonrisa “incluso al hablar por teléfono, porque esa sonrisa hace que la voz sea más dulce”.
“¿Qué pesa más la actitud o conocimientos?”, preguntó un alumno. Sara, del Centro de Estética Wax, señaló que al principio la actitud es la esencial, “porque lleva a la persona a esforzarse”. José: “La actitud es fundamental; lo demás es camino a recorrer”. Gorka citó un caso: “En Truhko tenemos a Carlos, de administración, y todos nos hemos enamorado de él, porque nunca da un no por respuesta, siempre dice que sí y cuando no sabe algo se informa y lo hace”. Rosa, de Deloitte, dijo que ella busca “equilibrio entre actitud y capacidad técnica” y aprovechó el momento para agitar una asignatura pendiente: ¡el inglés! “Os aconsejo que salgáis fuera, porque la fluidez se consigue así”. “La gente de imagen personal debe tener el inglés como objetivo inminente. En vez de iros de vacaciones a Ibiza, marchaos a Brighton, que tiene una playa monísima;”, sugirió José.

Caballos, chotacabras, mimbre y espadas de gomaespuma. La Guarida del Alajabuchi
extendió sus dominios, durante un fin de semana, desde el habitual Espacio
Joven Ribera a un refugio boscoso en Piedralaves. La concejal de Juventud,
Eva Sánchez, fue testigo directo de cómo los excursionistas, de 12 a 17
años, preparaban bombones, cestas y el atuendo para el juego de rol nocturno.
No sabían entonces que un mago zombi les dinamitaría la fiesta… de ficción.
Dan ganas de volver a la adolescencia para disfrutar de un espacio alternativo al parque y el barrio de otros tiempos. Ahora en Móstoles los chicos de 12 a 17 años tienen una guarida los sábados, exclusiva para ellos y donde pueden competir con las videoconsolas, jugar al tenis de mesa o al futbolín, participar en talleres, practicar deportes y, por supuesto, conocer a otra gente de su franja de edad de cualquier lugar del municipio.
Ocurre cada fin de semana en el Espacio Joven Ribera (C/ Pintor Ribera,
15), desde las 17.00 a las 21.00, gratis, y en ocasiones especiales –dos
al año-, fuera incluso de la Comunidad de Madrid. Por ejemplo, en Piedralaves,
donde varias decenas de adolescentes de Móstoles hicieron vida rural durante
un fin de semana. Montaron a caballo en un paisaje concebido para respirar,
prepararon bombones en la cocina y se probaron como artesanos haciendo cestas
de mimbre y aparejos de gomaespuma para la fiesta nocturna.
Nada mejor para fomentar la convivencia que un juego participativo al anochecer; nos contaron que los adolescentes se repartirían en dos familias/clanes: los Chotacabras y los Aguasvivas que, en mitad de una celebración, sufrirían la aparición de un mago no-muerto que les dinamitaría la farra o, en realidad, haría que empezara la fiesta; a partir de ahí, cinco pruebas para conseguir los fragmentos de la única espada con la que se podría invocar y eliminar al mago. De vuelta a la realidad, los responsables de La Guarida revelan que en esta temporada han percibido un cambio de tendencia: las chicas ya no están en minoría, cada vez hay más; lo atribuyen al boca en boca y a “la campaña de difusión potente” que se ha hecho desde la Concejalía de Juventud por los institutos.

En Móstoles es posible abandonar el nido familiar sin hipotecarse,
sin cambiar de ciudad, sin tener sueldazo ni esperar un guiño del azar.
El futuro es De Alquiler, el flamante servicio de la Concejalía de Juventud
que posibilita elegir vivienda a través de internet con una rebaja del
25 por ciento sobre el precio en el mercado. Lo comprobaron Carmen y David
que, tras ojear pisos a través del servicio virtual, visitaron una de las
viviendas, en el centro. Les acompañaron el vicealcalde, Daniel Ortiz,
y la edil de Juventud, Eva Sánchez, para ver de cerca el funcionamiento
de un servicio municipal que ha proporcionado casa a más de 300 mostoleños
de 18 a 35 años.
“Me ha gustado mucho, es una vivienda muy amplia, con mucha luz y con cosas necesarias como la calefacción y detalles que se agradecen, como el aire acondicionado, o la bañera con hidromasaje; nos piden 600 euros de alquiler mensual, que está muy bien para ser un piso céntrico y de tres habitaciones”, valoraba Carmen, profesora de baile. Esta mostoleña de 23 años comparaba el precio del alquiler con “los 800 y 900 euros mensuales” que les pidieron particulares por viviendas “peores”. Su pareja, David, instructor de breakdance y otras danzas urbanas, se imaginaba ya emancipado en el piso y pensaba en el uso de “las dos habitaciones extra: para cacharros y para invitar a los amigos”.
Carmen, 23 años, y David, 19, cumplen los requisitos para entrar en la Bolsa de Vivienda Joven en Alquiler: tienen de 18 a 35 años y reúnen unos ingresos netos un 60 por ciento superiores al coste mensual del piso. “¿Nos vais a pedir aval?”, preguntaron a la técnico del servicio. “Depende de vuestra situación laboral: si tenéis contratos eventuales, sí necesitaríamos avalista y le calcularíamos el 40 por ciento de su nómina”.
El vicealcalde y la concejal de Juventud recorrieron la casa habitación por habitación junto a los inquilinos potenciales. Ortiz y Sánchez, que por edad podrían ser usuarios de la Bolsa de Vivienda en Alquiler, se interesaron por los planes de Carmen y David para el futuro y coincidieron en “el acierto del Ayuntamiento al aprovechar las nuevas tecnologías para consultar la disponibilidad de pisos en la Bolsa de Vivienda Joven”, en palabras del vicealcalde. En el momento de escribir estas líneas había 40 pisos a disposición de los jóvenes de Móstoles, desde uno céntrico de 42 metros cuadrados por 400 euros mensuales hasta uno de 75 metros cuadrados en el barrio de El Soto por 600 euros.

Los jóvenes que se apuntan a este servicio propulsado por el Ayuntamiento obtienen ventajas más allá del precio de las viviendas: los técnicos los orientan a partir de “preferencias y posibilidades”, los libran de “cláusulas abusivas o inadecuadas” y les garantizan un seguro multirriesgo “para cubrir posibles averías o desperfectos” y la mediación ante conflictos eventuales con el propietario. Por cierto, que a los dueños de las viviendas, sean jóvenes o no, la Bolsa de Vivienda les proporciona “inquilinos fiables y solventes”, asesoría sobre precios “convenientes” y sobre cuestiones jurídicas (gratis), un seguro de caución que garantizará el cobro de la renta y apoyo ante cualquier conflicto con los inquilinos. En la Bolsa, eso sí, sólo entran viviendas “en buenas condiciones de habitabilidad para ser alquiladas (carpintería, fontanería, suelos, etc)” y con lo suministros básicos en alta. Por todo el vicealcalde remarcó ante David y Carmen que el servicio municipal es una muestra “de que Móstoles tiene un compromiso adquirido con los problemas reales de sus jóvenes”.
De Alquiler tiene escaparate virtual en la web de Juventud (www.mostolesjoven.es)
y tentáculos en Facebook (www.facebook.com/mostolesdealquiler)
y Twitter (www.twitter.com/De_Alquiler).
La Oficina de Vivienda Joven está en el Espacio Joven Libertad (c/ Libertad,
34- posterior) y funciona de lunes a jueves mañana y tarde, y los viernes
de las 9.00 a las 14.00, salvo en fechas especiales como las navideñas, en
que la apertura es exclusivamente matinal, de las 9.00 a las 14.00, de lunes
a viernes. Más información, en el teléfono 91 646 33 18.

Antonio Blanco ha vivido la mayor parte de sus 34 años entre oro
y relojes voluminosos. ¿Aristócrata? ¿Multimillonario? No, el lujo y los
caprichos siempre eran para los demás. A él le correspondían las jornadas
maratonianas de aprendizaje y venta. Antonio se crió en el taller de joyería
de la familia, cambió el fútbol profesional de adolescente por la relojería
gruesa y ahora timonea el negocio que fundaran los padres en 1989, la joyería
Onix, en el centro comercial Villafontana.
Antonio estaba predestinado a la joyería: pasó la infancia correteando por el taller del padre y las tardes de la adolescencia echando una mano en el comercio familiar. “Cuando terminé el instituto me fui a la mili y a la vuelta estudié el oficio de relojero”, recuerda. Se acostumbró entonces a las jornadas interminables de trabajo, de las siete y media de la mañana a las nueve de la noche, entre el taller, la joyería y el mantenimiento de relojes para coleccionistas e instituciones; porque durante unos años Antonio fue el relojero de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Delegación del Gobierno en Madrid; especializado en maquinaria gruesa, este joven mostoleño se ocupaba de la cuerda y otros avatares de carrillones, relojes de antesala y ejemplares de sobremesa de este organismo público y de clientes privados. “Aunque los tenía preparados para darles cuerda sólo una vez por semana al final los ajustes me llevaban mucho más tiempo”. Fueron “seis años duros”, de librar “sólo los domingos por la tarde; como era muy joven, encontraba incluso ganas y tiempo para salir, a costa de dormir poco”, sonríe.
El ajetreo cesó un poco el año en que no ganó el concurso de relojero de
la Delegación del Gobierno en Madrid. Entonces Antonio decidió centrarse
en su propio taller de relojería –que mantiene- y en la joyería familiar,
Onix. Como empresario le está tocando lidiar con la crisis. “Pertenezco a
un gremio que vende lujo y capricho, por lo que estamos especialmente afectados
por la situación económica actual: cuando no hay dinero, lo primero que suprimes
es esto; además está el cambio de hábitos: antes la gente gastaba sus ahorros
en joyas y ahora la mayoría dedica el poco dinero que ahorra a cambiar de
móvil”. Y eso que el oro es “un valor refugio” en la convulsión: “Unos lo
venden y los que tienen dinero invierten en oro”; ¿consecuencias? El oro
ha triplicado su precio y, con ello, se han encarecido también los artículos
concebidos con este metal tan apreciado.
“El sector está en franco retroceso: unos fabricantes cierran y otros se han pasado a la plata para no cerrar”, observa Antonio. Ni el oro saldrá indemne de esta crisis depredadora y las ferias avisan de que se aligerará de quilates, de 18 a 14 e incluso a nueve, oro bajo, adiós al oro-de-ley. “Los acabados serán los mismos y casi no se distinguirá a simple vista, pero el valor del producto será mucho menor (sólo un treintaytantos por ciento de pureza); en América del Norte y en Alemania hace años que los joyeros trabajan con oro de nueve quilates y los diseños son espectaculares, pero no tengo claro que eso funcione en España”. Un detalle: cuando Antonio empezó a laborar en la joyería compraban el oro a 1.000 pesetas el gramo (seis euros); ahora, unos 20 años después, el gramo de oro les cuesta 35 euros (casi 6.000 pesetas). El joyero nos cuenta que “las minas más fuertes están en Sudáfrica” y que el Banco de España y la Sociedad de Metales regulan la entrada y la calidad en nuestro país.
Los diseños más impactantes en joyería llegan de Italia, “como siempre”, pero las tribulaciones económicas han invitado a la fiesta languideciente a países como Turquía o China, entre pulseras, cadenas y complementos. Hay ecos de que el futuro estará en el oro chino, el mercado se hace global de verdad y luego cada emprendedor elige según su clientela. “Si yo comprase guiado sólo por mis gustos, tendría el escaparate lleno de relojes de oro, pero tenemos que funcionar de acuerdo con lo que vamos a vender”, justifica. Y la clientela joven no apuesta por el oro: “Buscan objetos de diseño, de marcas conocidas, colgantes y pulseras en acero y ahora van hacia la plata; el acero es barato pero son las marcas las que fijan un precio elevado”.
Antonio es crítico con esta época de novedades “efímeras”: “Una marca saca un producto y las demás se apuntan con rapidez, y unas consiguen beneficios y otras no, se quema el producto en muy poco tiempo y luego a otra cosa”. Ahora manda la publicidad visual y ya no se paga el valor real del metal sino quién lo firma. No le extraña al joyero-relojero, le parece típico de una etapa en que el consumidor piensa “en el aquí y el ahora”, y un momento en que cuesta mucho marcar diferencias. En el centro comercial Villafontana, del que Antonio es presidente en la actualidad, lo intentan mediante una renovación estética y de costumbres. En la reforma les ha ayudado la Concejalía de Economía y Empleo y en los hábitos se valen de su propia inventiva; lo último: talleres infantiles y concursos los jueves y viernes para atraer nueva clientela; el exitazo es tan palpable que un hipermercado nuevo de la zona les está “contraprogramando”, según nuestro protagonista.

Elena tiene 17 años y lleva seis meses saliendo con un chico de su edad, Carlos, que a diario la llama “guarra”. Presionada, ella ha esquinado los contactos con amigos por mensajería electrónica y teléfono móvil. Elena se da cuenta de lo que pasa, pero no se anima a afrontar el problema: “Es que Carlos es un chico inseguro”, se consuela. Ante cada nueva cita, el deseable qué-bien-hoy-le-veré cambia por la sensación de miedo y un a-ver-qué-pasa-hoy. Tras cada refriega, él desconecta el móvil y desaparece durante días, para preocupar a Elena, que le llama varias veces y al fin desiste. Cuando Carlos decide reconectar el teléfono, en un juego macabro le reprocha a ella: “¿Sólo me llamaste cuatro veces en tres días?”. Violencia de género.

Detalló el “caso real” la psicóloga Arancha de Madariaga en una conferencia titulada “Violencia de género en las relaciones de pareja entre jóvenes”, ante decenas de alumnos de los institutos Manuela Malasaña y Clara Campoamor y de la Unidad de Formación e Inserción Laboral Pablo Neruda. El caso real y varios vídeos proyectados en el Centro de Igualdad de Oportunidades dieron pie a preguntas. “Si un amigo vuestro se muestra violento con una chica, ¿qué hacéis?”, planteó la psicóloga municipal. Tras un cortometraje que evidenciaba la humillación que soportan tantas mujeres, la experta les espetó: “¿Qué os parece?”. Silencio tenso, primero, y luego un contundente “¡mal!”. “A veces las relaciones perduran porque ella cree que los celos son síntoma de amor”, ahondó la psicóloga en busca de reacciones. Un estudiante se animó a comentar: “Cuando el hombre hace eso es que tiene un problema de autoestima”. De Madariaga animó a “pedir ayuda” en vez de justificar y advirtió de la “concepción errónea” que hay de algunas señales de alarma: “Ante un puñetazo, todo el mundo tiene claro que hay que tomar medidas, pero a una humillación verbal delante de los amigos no se le da importancia”. “El amor es sincero, confiar uno en el otro, mantener las amistades y no tener que quedarte encerrada en casa porque tu pareja no pueda ir al cine contigo, por ejemplo”, aportó la especialista.
El salón repleto de adolescentes puso de manifiesto la importancia que
para la Concejalía de Igualdad de Oportunidades tiene la prevención y la
información en la batalla contra la violencia de género. Su titular, Paloma
Tejero, distinguió entre los conflictos sin importancia de cualquier pareja
y los sintomáticos de la violencia de género: que si la falda es muy corta,
que si quiere saber con quién hablas desde el móvil, que si pretende controlar
con quién chateas o con quién te relacionas en las redes sociales… El hipercontrol
“no irá a menos y ese novio terminará por hacerte creer que eres una inútil
si no estás con él; ¡di no desde el primer insulto o la primera humillación!
Si alguien te quiere, nunca te va a tratar mal y no olvidéis que es más fácil
salir de una relación destructiva al principio que más tarde”, recordó la
concejal de Igualdad de Oportunidades en esta iniciativa inédita en la Semana
Municipal contra la Violencia de Género, a la que asistió la edil de Juventud,
Eva Sánchez. El último corto proyectado para los estudiantes fue de animación
y tuvo fondo de fábula, con su moraleja: “Vale más un simple oso que un hombre
que no valora a una mujer”.
Las especialistas de Igualdad de Oportunidades animan a las jóvenes víctimas de la violencia de género a que se acerquen al flamante Centro Municipal (c/ Ricardo Médem), que la asistencia es confidencial y gratuita y que “nadie denunciará por ellas, que vengan y se informen antes de dar un paso clave”. En la “Guía práctica para víctimas de violencia de género” se advierte de falsedades tan extendidas como que este problema sólo se da entre personas de bajo estrato social y que el maltrato psicológico no es tan grave como el físico”. En el manual se incita a “rechazar todo tipo de violencia” y se insiste en que el maltrato deja secuelas más allá de las evidentes heridas, dolores generales y trastornos del sueño: la autoestima se resiente, la depresión aprieta, la inseguridad se dispara y también la desmotivación, la culpa y muchas fobias.

Móstoles tiene un filón creativo joven y urbano que propicia que
en la sede de una asociación de vecinos un sábado se organice una noche
de rap, baile y fondo benéfico, con la naturalidad de los eventos forjados
en lo espontáneo. Ocurrió en Pinar de Móstoles, durante la presentación
del último trabajo de Emejah, “Xenofilia”. Hubo breakdance, danza contemporánea
al ritmo de una canción contra el maltrato y el euro de la entrada fue
a beneficio de la lucha contra el cáncer. Acudieron muchos jóvenes –entre
ellos, la concejal Eva Sánchez-, y no faltaron siquiera adultos de la generación
de los padres ni los nervios del directo.
El público entró en calor con los B.Free Boys y sus trepidantes números de breakdance. Aguado y el resto del grupo lo hacen tan aparentemente fácil que en sus actuaciones deberían poner un cartel de “No-lo-intentes-en-casa”, para evitar daños colaterales entre el público más animado y desentrenado. Con el gentío ya puesto en situación, subió al escenario Emejah para cantar en vivo su “Xenofilia”, un disco en el que habla “de la violencia de género, el maltrato a la naturaleza, la pederastia, el negocio musical y la crisis económica”, entre otros asuntos cruciales.
En la edición que circula por internet el rapero le dedica el trabajo “a
todo aquel que en algún momento se sintió diferente”. En uno de los temas
más especiales, Emejah canta contra los abusos: “Cuando el odio vence al
amor, el mundo llora, cuando el abuso se antepone a la persona…”; la canción
se titula “Humano y Tierra” y en la versión que hizo en directo en Pinar
de Móstoles tuvo a Noelia y David, de New Old Dance, bailando una coreografía
específica para el tema y el momento. “Emejah es amigo mío y me contó que
quería grabar un vídeo con la canción Humano y Tierra y le gustaría que bailáramos,
así que nos pareció una idea innovadora fusionar baile contemporáneo con
rap en el concierto”, nos explicó Noe, después de la puesta en escena.
“Con nuestra coreografía queremos expresar la idea que cuenta Emejah, el doble sentido del maltrato de género y el maltrato del hombre a la naturaleza”. La bailarina remarcó que los beneficios del concierto y parte del precio del disco se destinarán a la lucha contra el cáncer. “La maqueta tiene 13 temas y un bonus, que es una versión de la canción Despedida, que Emejah compuso en recuerdo de su hermano, fallecido a causa del cáncer”.
El rapero ha grabado “Xenofilia” con un sello independiente mostoleño, UnderGroup, y con colaboraciones de otros músicos de la ciudad “como los Real Music, César, José –de Elendir- y El Ruso” y un toque de humor a cargo de Territorio Comansi.

Un simulacro de fuga de combustible con heridos coronó la Semana de la Prevención
de Incendios. El falso accidente, resuelto por bomberos y voluntarios de
Protección Civil, se escenificó en el Centro de Tecnología de Repsol. Entre
los espectadores, el vicealcalde de Móstoles, Daniel Ortiz, y alumnos de
formación profesional del instituto Benjamín Rúa.

Laura Ceres, aka Lauritah Dance |
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Óscar Escribano, empresario de ocio, tiempo libre y deportes |
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María Miguel Pérez, actriz y profesora de teatro |
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