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Dirección General de Salu Pública

CONSEJERÍA DE SANIDAD

8 de marzo: Día Internaciona de las Mujeres


El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de las Mujeres. Es una oportunidad para poner de manifiesto cómo las condiciones de vida influyen en la salud de hombres y mujeres. La salud y el bienestar de las personas están influenciados no solo por factores biológicos sino también por factores sociales, económicos y culturales. Las desigualdades que existen entre hombres y mujeres repercuten en la salud de ambos de distinta forma. Las funciones y roles sociales, las condiciones de trabajo, los comportamientos, los atributos que cada sociedad asigna a hombres y mujeres son diferentes y generan desigualdades que acaban impactando en la salud de forma diferente. Estas desigualdades también se manifiestan en la atención a la salud y en el acceso a los recursos sanitarios. Y es lo que conocemos como desigualdades de género en salud.


En general las mujeres en todas las sociedades tienen un menor estatus social que los hombres, generando relaciones de poder desiguales tanto en el entorno familiar, como en la comunidad o en el trabajo. Las mujeres viven más que los hombres en la mayoría de los países de nuestro entorno, pero tienden a estar más afectadas por enfermedades crónicas o discapacidades, que afectan de forma importante la calidad de sus vidas. Parte de estas desigualdades se justifican por las condiciones de vida y la influencia de la doble carga laboral, o la asunción mayoritariamente femenina de los cuidados en el entorno familiar y de las personas dependientes, así como la responsabilidad de las tareas domésticas, que son asumidas principalmente por las mujeres. Por otro lado no se puede olvidar toda la repercusión que tiene la violencia de género en todas sus vertientes (sexual, económica, física, psicológica…) sobre la salud de las mujeres que la sufren.


Según el INE, las mujeres dedican el doble de tiempo a tareas de cuidados que los hombres. Aún hoy y pese a las nuevas apuestas por la igualdad, la organización social del cuidado continúa estando sostenida mayoritariamente por las mujeres. El trabajo de cuidados (infancia, mayores, personas enfermas…) es invisible, no remunerado y socialmente no valorado. Tradicionalmente se delega en las mujeres, al igual que las actividades de prevención, lo que suele conllevar un importante coste para éstas en todos los ámbitos, incluida la salud, una mayor frecuentación de las mujeres de los servicios de salud. Son muchos los hombres que aun hoy en día se consideran exentos de las tareas de cuidados y de la sobrecarga que supone una distribución desigual de la responsabilidad de los cuidados.


En la mayoría de las sociedades aún persiste la creencia de que ser mujer implica estar dotada de forma "natural" de recursos para cuidar mejor de las personas ("mayor capacidad de amor, entrega y fortaleza que los hombres"). Según este argumento, los hombres estarían eximidos de alguna forma de la corresponsabilidad en los cuidados. Aunque esta concepción está cambiando (especialmente entre las generaciones más jóvenes), aun son pocos los hombres que se plantean la reciprocidad en el cuidado de las personas de su entorno y de las mujeres en tanto personas que requieren también cuidados y no sólo en el papel de cuidadoras.


Contribuir a la transformación social, posicionarse y trabajar contra toda expresión de desigualdad y machismo es responsabilidad de toda la ciudadanía. Por ello, en la lucha contra las desigualdades de género en materia de salud, es fundamental promover acciones para incorporar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en las políticas y los programas de salud y en la vida diaria de las y los ciudadanos, demostrando cómo afectan a la salud las políticas que no tienen en cuenta las desigualdades de género.


También es fundamental promover una educación en igualdad y una política de los cuidados justa que no cargue sobre las mujeres la responsabilidad social de los mismos. La clave para la corresponsabilidad está en que los hombres asuman que los cuidados forman parte de su propia responsabilidad como padres, hijos, parejas, etc. y que si se lo proponen, pueden cuidar igual que las mujeres.


Por ello y aunque se está avanzando en igualdad, aún queda mucho camino por recorrer. Es preciso trabajar con los hombres sobre aquellos aspectos del rol masculino que dificultan la asunción del cuidado propio y de los otros, y que tienen un importante impacto en la salud de las mujeres. También es fundamental promover espacios de diálogo y debate donde los hombres puedan reflexionar sobre los distintos modelos de masculinidad, y cómo la masculinidad hegemónica tiene repercusiones y consecuencias tanto en su propia salud como en la de las mujeres de su entorno.


El cambio hacia una igualdad real entre mujeres y hombres que contribuya a disminuir las desigualdades de género en salud es responsabilidad de todos y todas.



Más información en:

http://www.comunidad.madrid/servicios/asuntos-sociales/recursos-mujeres-comunidad-madridEste enlace se abrirá en una ventana nueva